Las buenas compañías cuentan historias. Las grandes compañías hacen historia. En tiempos en los que abundan múltiples variedades de productos, los consumidores se han vuelto más demandantes y el mercado más competitivo. En medio de estas tendencias cambiantes el marketing y la publicidad tratan de seguir el ritmo.
No es ninguna novedad que una de las formas más habituales de llegar a un cliente es apelar a la empatía del mismo. Esto es, vincular el producto o servicio a un recuerdo o sensación vivida por el cliente. Para ello, es necesario recurrir a una historia que permita crear la necesidad en el potencial consumidor.
El modelo tradicional del marketing está basado en PAID (lo que la marca dice mediante publicidad paga), OWNED (lo que la marca hace) y EARNED (free media, repercusión, etc). El concepto de storydoing invierte los pilares publicitarios bajo la premisa de que “las acciones dicen más que las palabras”.
De esta forma, la marca comienza por invitar a vivir a través de una acción para luego ser levantada por los medios generando free media, y finalizar con la generación de noticias y branding en medios.
Aquí se ve el típico enfrentamiento historia vs. acciones. En el caso del storytelling frente al storydoing sería: la marca define la experiencia vs. la experiencia define la marca. En otras palabras, se trata de comunicar productos y hacer que la gente haga cosas vs. productos que comuniquen y hacer cosas que la gente quiera.
El storytelling significa poder contar historias con emociones. Mientras que el storydoing significa desarrollar soluciones útiles que permitan experimentar la misión de la marca.
Uno de los casos más emblemáticos del mundo de la publicidad es el de Red Bull. Si bien siempre se ha destacado por ser una marca muy creativa, con Red Bull Stratos logró crear una historia y hacernos partícipes de ella en uno de los acontecimientos más grandes de todos los tiempos.
Apple es otra de las marcas que ha incorporado el storydoing a sus estrategias de comunicación, dando fuerza a la idea de “aportar herramientas a las mentes creativas”.
Las empresas deben ser capaces de extender el hilo argumental de sus historias a la realidad cotidiana y con vistas al futuro. Es el rol del usuario el que se ha vuelto clave, no solo se sumerge en la historia y participa de la misma, sino que es el que decide qué, cuándo y dónde consumir determinado producto o servicio. Es en última instancia el que tiene el poder en sus manos.
Características principales que distinguen al storydoing:
- Tener una buena historia. Sin una historia que contar, las acciones no tienen sentido alguno.
- La historia es contada a través de una acción. Es el rasgo distintivo del storydoing, el poder narrar mediante acciones significativas, que tengan una cierta lógica sin ser aburridas.
- La historia debe tener la ambición de perseguir la mejora de la vida de las personas.
Si bien el storydoing es una práctica que ha despegado en el último tiempo, no significa que el storytelling haya caído en desuso o esté en peligro de extinción, pero en estos tiempos tan volátiles en los que el usuario demanda ser escuchado, es indispensable brindarle una historia para que la experimente, la cuente y forme parte de ella.