Vivir a lo MAX
Una campaña integrada que llevó una plataforma aspiracional a la vida cotidiana y combinó rodaje, postproducción e inteligencia artificial generativa en un nuevo workflow audiovisual.
Vivir a lo MAX no significa llevar todo al extremo. Significa poner la misma intención en lo que hacemos, en lo que elegimos y en cómo disfrutamos.
Para la nueva etapa de Errázuriz MAX, en Argency, evolucionamos una plataforma de comunicación ya instalada y la convertimos en un sistema contemporáneo, cercano y escalable: una idea capaz de vivir en un film, una historia de Instagram, una vía pública, una góndola o en la mesa de un restaurante.
El desafío
MAX es la puerta de entrada a la alta gama de Viña Errázuriz. Hace algunos años, en Argency creamos para la marca la plataforma TO THE MAX / Vive a lo MAX, que desde entonces celebra a personas que dan lo mejor de sí mismas en diferentes disciplinas y procesos creativos.
Con esa primera campaña construimos un territorio inspirador y un lenguaje audiovisual reconocible. La nueva etapa debía conservar ese capital, pero acercarlo a una audiencia que valora la autenticidad, el equilibrio, las experiencias compartidas y los productos premium como parte de su estilo de vida.
El desafío era evolucionar la idea sin romper con ella.
Ya no se trataba solamente de mostrar grandes logros, profesiones excepcionales o momentos extraordinarios. Teníamos que demostrar que vivir a lo MAX también ocurre en las decisiones pequeñas: empezar el día, moverse, cocinar, encontrarse, detenerse, brindar y disfrutar.
Al mismo tiempo, la campaña debía sostener el carácter premium de Errázuriz, darle a la botella un papel protagónico y natural, alejarse del discurso tradicional de terroir y desarrollar un lenguaje capaz de escalar a diferentes formatos, mercados y puntos de contacto.
La idea
TO-DO: VIVIR A LO MAX
Lo máximo no está necesariamente en el tamaño del momento, sino en la intensidad y la conciencia con que se lo vive.
A partir de esa idea, convertimos la promesa de la marca en un recordatorio cotidiano: una nota escrita a mano que dice “To-Do: vivir a lo MAX”.
El recurso del “To-Do” lleva el concepto al territorio de todos los días. Pero no aparece como una obligación más de la agenda. Funciona como una invitación a darle valor a todo lo que ocurre dentro de ella.
El esfuerzo y la rutina, el disfrute y la pausa no se oponen. Se encadenan. Todo forma parte de una misma manera de vivir.
Así nació TO THE MAX 2.0: una evolución que conserva la convicción y la energía de la campaña original, pero las vuelve más humanas, próximas y reconocibles.
Vivir a lo Max es vivir en la eutrapelia, una nueva forma de vivir más conciente más inteligente más humana
La solución: Una jornada vivida a lo MAX

Desarrollamos un film madre de 30 segundos construido como una jornada coral.
Desde la primera luz sobre la ciudad hasta el encuentro de la noche, el spot conecta momentos privados, movimiento, mar, cocina, amistad y celebración. El montaje no divide la vida productiva del disfrute: los presenta como partes de un mismo ritmo.
La ciudad, la casa, la playa, la cocina y la terraza forman un recorrido en el que cada escena expresa una manera diferente de estar presente. La botella aparece dentro de ese recorrido de forma visible y elegante, integrada a la historia antes de asumir el protagonismo final.
El tratamiento cinematográfico, la luz cálida, las texturas y los códigos negros, rojos y dorados de la marca construyen una pieza contemporánea, emocional y premium sin volverse distante.
Una producción híbrida
No hicimos un video completo con IA. Diseñamos una producción audiovisual con IA.
El mayor desafío del proyecto fue integrar inteligencia artificial generativa dentro de un workflow profesional de producción, sin perder control sobre la narrativa, la identidad de marca ni la calidad del resultado.
Antes de producir, analizamos la película plano por plano para decidir qué técnica era la más adecuada en cada caso. El criterio no fue reemplazar el rodaje, sino filmar aquello que necesitaba verdad física y utilizar herramientas generativas donde podían ampliar el universo visual o hacer posible una ejecución más ambiciosa.
AI First. Human Always.
Las herramientas cambiaron. La dirección, el criterio y la sensibilidad siguieron siendo humanos.
La botella y los productos fueron siempre filmados. Esto permitió preservar con precisión la forma, la etiqueta, los materiales, los reflejos y todos los elementos que construyen la percepción de calidad del vino.
Las voces también fueron humanas. Filmamos distintas escenas y actuaciones, algunas de ellas sobre croma, y desarrollamos otros recursos con apoyo de IA generativa. Posteriormente, todos esos materiales fueron integrados mediante un trabajo intensivo de composición y postproducción.
La continuidad de luz, escala, óptica, movimiento, dirección de arte, color, montaje y sonido debía responder a una sola lógica, independientemente del origen de cada plano.
En ese punto fue determinante nuestra experiencia de dos décadas trabajando con workflows de producción audiovisual. Las herramientas eran nuevas; los principios necesarios para dirigirlas no.
La IA permitió expandir posibilidades y acelerar determinadas etapas. El criterio humano permitió convertir esas posibilidades en una película coherente.
Un sistema visual reconocible

El key visual condensa toda la campaña en una sola composición.
La botella ocupa el centro y organiza el sistema. A su alrededor, una tira de película, fotografías en blanco y negro, papeles rasgados, un sello y la nota manuscrita construyen un archivo de momentos vividos.
La textura clara del fondo aporta materialidad y cercanía. Las imágenes en blanco y negro permiten que los códigos propios de MAX —el rojo, el negro y el dorado— mantengan el protagonismo. El recurso del collage conecta el universo cinematográfico con una estética cotidiana, táctil y personal.
El sistema fue pensado de forma modular. Las escenas pueden variar, la composición puede reorganizarse y el mensaje puede adaptarse a distintos idiomas, etiquetas y proporciones sin perder reconocimiento. Esto permite desarrollar formatos horizontales y verticales, posteos, stories, banners, newsletters, presentaciones y versiones para diferentes productos.
Del film al ecosistema de marca






La campaña fue concebida como un sistema escalable, no como una simple adaptación de formatos. A partir del film y del key visual, extendimos “Vive a lo MAX” a redes sociales, newsletters, puntos de venta y restaurantes, ajustando la idea a las características de cada espacio.
Desarrollamos contenidos digitales y dinámicas participativas; aplicaciones como neck hangers, cenefas, vidrieras, cartelería y packaging; y experiencias on-premise pensadas para generar interacción, sorpresa y contenido compartible. En todas las ejecuciones, la botella mantuvo un papel central y el concepto conservó una identidad coherente y reconocible.
Así, la campaña pasó de la pantalla al momento de elección, encuentro y consumo, convirtiéndose en una verdadera plataforma de marca.
El impacto
El resultado fue mucho más que una nueva pieza audiovisual.
Transformamos una plataforma de comunicación en un sistema de campaña integrado, capaz de operar con coherencia en diferentes medios, momentos y escalas.
MAX conservó el espíritu inspirador de TO THE MAX, pero incorporó una narrativa más próxima y contemporánea. La botella ganó protagonismo sin interrumpir las historias. El key visual estableció un lenguaje flexible y reconocible. El film creó una base narrativa para producir múltiples cápsulas y formatos. Las aplicaciones llevaron la idea desde la pantalla hasta el momento de elección, compra y consumo.
El modelo híbrido de producción permitió construir un universo audiovisual ambicioso, combinando las ventajas de la filmación tradicional, la postproducción y la IA generativa sin sacrificar autenticidad ni control de marca.
Una misma idea puede vivir en treinta segundos de película, en una story, en una botella, en una góndola o alrededor de una mesa.
En lugar de producir piezas aisladas, construimos un sistema de marca.
Ficha del proyecto
Cliente: Viña Errázuriz
Marca: Errázuriz MAX
Proyecto: Vive a lo MAX / TO THE MAX 2.0
Año: 2026
Mercados foco: Chile y Canadá
Agencia: Argency
Servicios: estrategia de campaña, concepto creativo, dirección de arte, producción audiovisual híbrida, IA generativa, rodaje, postproducción, key visual, contenidos digitales, shopper marketing, punto de venta y experiencias on-premise.




